Para invertir bien de debe comenzar por entender para qué se invierte y qué papel cumple el dinero en la vida de la familia. Por eso, en Ikalon guiamos el proceso inversión escalonándolo en tres momentos: preparación y entendimiento, estrategia, y ejecución y seguimiento. Nuestro objetivo es que el portafolio tenga sentido para la familia, esté bien organizado y se mantenga en el rumbo correcto con el tiempo, cuidando riesgo, costos y disciplina.
- Metas por “bolsillos” claros: organizamos los objetivos en categorías macro:
o Liquidez: Recursos disponibles para necesidades y emergencias.
o Estilo de vida: Recursos para sostener la vida de hoy y del futuro.
o Legado: Cómo quiere la persona cabeza de familiar ser recordada. Mensajes y recursos que se quieren dejar a las siguientes generaciones.
o Crecimiento: Recursos destinados a hacer crecer el patrimonio a largo plazo.
- Perfil de riesgo: El nivel de riesgo de una familia es dinámico y se actualiza y evalúa periódicamente; cambia según las experiencias, etapa de vida y prioridades. Por eso, en vez de forzar a la familia a encajar en un molde estándar preestablecido (suitability) donde se aplica un mismo estándar para todos, construimos un enfoque a la medida (build-to-suit) diseñado exclusivamente para cada familia.
- Foco realista: definimos expectativas (por ejemplo, “ganarle a la inflación” de forma consistente) y qué sacrificios/compromisos implica lograrlo.
- Distribución de las inversiones (asset allocation): proponemos alternativas para repartir los recursos entre diferentes tipos de inversión (Ej: renta fija, acciones, fondos), según metas y plazos definidos en conjunto con la familia.
- Estrategia de largo plazo (strategic asset allocation): se define la “columna vertebral” del portafolio, pensada para un horizonte largo de tiempo.
- Ajustes de corto/mediano plazo (tactical asset allocation): cambios puntuales para aprovechar oportunidades o reducir riesgos cuando el entorno cambia.
- Estilo y filosofía de inversión: acordamos si se busca gestión activa o pasiva, si se opera con bancos o plataformas, y qué tan simple o sofisticada será la estructura (siempre con explicación clara de pros y contras).
- Principios que cuidamos siempre:
o Los costos importan: una buena rentabilidad empieza por no pagar de más (comisiones y costos).
o Evitar concentraciones: una sola inversión no debe pesar demasiado en el portafolio.
o Paciencia y disciplina: el portafolio necesita tiempo para madurar; se evita “mover por ansiedad”.
o Tablero de control y mejoras continuas: seguimiento periódico para detectar oportunidades de mejora en costos y en la gestión, y para asegurar que el portafolio siga alineado con las metas.